IRA SANTA
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Lectura: Juan 2: 13-25
Saludos y bendiciones
La justicia en medio de la ira, parece un título algo equivocado cuando lo examinamos a detalle, sin embargo, eso fue lo que ocurrió aquel día cuando Jesús purifica el templo. El relato que vamos a estudiar nos habla de varias cosas que estaban ocurriendo en ese momento, estaba por iniciar la fiesta judía de la pascua por lo tanto el señor Jesús decide ir hasta Jerusalén pero cuando llega al templo se encuentra con un panorama casi como el de una feria o un mercado al aire libre, todo un negocio se estaba haciendo en torno a la pascua judía, habían cambistas, vendedores de animales para el sacrificio y todo tipo mesas en donde se podían comprar ofrendas para luego entregarlas en el templo.
Culturalmente los judíos tenían que pagar una cuota al templo por persona para que pudiera realizarse dicha fiesta como se manejaban diferentes monedas en aquella región del mundo entonces existían aquellos que trabajaban haciendo el cambio de esas otra monedas paganas por las monedas del templo las cuales aparentemente si servían para Dios, por otra parte todos los que hacían el peregrinaje para llegar hasta Jerusalén tenían la oportunidad de comprar un animal que posteriormente seria sacrificado como era de costumbre y para tal fin entonces estaban los que vendían estos preciados elementos para el sacrificio.
Dice el verso 15 que Jesús tomo unas cuerdas y las convirtió como en una especie de látigo con el cual azoto a los que estaban allí y además volcó las mesas de los cambistas, al parecer Jesús se molestó en gran manera al ver semejante negocio de engaño que se estaba llevando a cabo en aquel lugar al punto de reaccionar de esa manera, más adelante también vemos en el verso 16 que les dice a los vendedores que no conviertan la casa de Su padre en un mercado. Era de esperarse la reacción que tuvo el hijo de Dios al ver esta escena pues como siempre el ser humano tratando de sacar provecho de cualquier cosa sin importar el costo que tenga, y me pongo a pensar en la forma que yo reaccionaria ante una injusticia, un maltrato a un ser querido o quizá cuando recibo una mala noticia y lo que me viene a la mente es que seguramente reaccionaria de la peor forma.
La palabra nos enseña en Efesios 4:26 airaos pero no pequéis… una de las cosas más difíciles de cumplir sin duda es molestarse, llenarse de ira, reclamar y hacer todo esto sin pecar pero para el hijo de Dios esto no fue lo que ocurrió en la puerta de templo, este Jesús hablo con autoridad y celo santo de las cosas de Dios, fue la voz de reclamo de aquellos que estaban recibiendo las injusticias por parte de un grupo de hombres que solo querían enriquecerse a costas de la fe de los demás, Jesús una vez que hace esto es confrontado por algunos que tuvieron el atrevimiento de preguntarle ¿Qué señal había que le diera autoridad a él de hacer eso? El nivel de insolencia del ser humano no tiene alcance cuando no conoce de Dios, pero la respuesta que reciben de Jesús es aún mas confusa ya que el verso 19 dice que destruyan el templo que Él se encargaría de reconstruirlo en tres días.
No me imagino lo que pasaría por la mente de aquellos hombres quienes recibieron con autoridad solo una pequeña porción de lo que puede llegar a ser la ira de Dios, aquellos hombres no entendieron las palabras de Jesús y seguramente continuaron su vana manera de vivir pero la enseñanza que nos deja esta actitud de nuestro señor Jesús es la que nos reta a ser como Él a reaccionar con ese celo santo por las cosas de Dios, nosotros queridos jóvenes hemos sido llamadas a ser la sal de este mundo y debemos denunciar las cosas que están mal, en estos tiempos debemos tener cuidado cuando vemos esas corrientes humanistas y filosóficas que quieren venir a intentar cambiar nuestros fundamentos o principios Cristianos y defender nuestra fe así como cristo lo hizo.
Sigamos los pasos de Jesús que mostro la justicia de Dios sin aferrarse a la ira del momento y fue por eso salió victorioso en todo.
Lectura: Juan 2: 13-25
Saludos y bendiciones
La justicia en medio de la ira, parece un título algo equivocado cuando lo examinamos a detalle, sin embargo, eso fue lo que ocurrió aquel día cuando Jesús purifica el templo. El relato que vamos a estudiar nos habla de varias cosas que estaban ocurriendo en ese momento, estaba por iniciar la fiesta judía de la pascua por lo tanto el señor Jesús decide ir hasta Jerusalén pero cuando llega al templo se encuentra con un panorama casi como el de una feria o un mercado al aire libre, todo un negocio se estaba haciendo en torno a la pascua judía, habían cambistas, vendedores de animales para el sacrificio y todo tipo mesas en donde se podían comprar ofrendas para luego entregarlas en el templo.
Culturalmente los judíos tenían que pagar una cuota al templo por persona para que pudiera realizarse dicha fiesta como se manejaban diferentes monedas en aquella región del mundo entonces existían aquellos que trabajaban haciendo el cambio de esas otra monedas paganas por las monedas del templo las cuales aparentemente si servían para Dios, por otra parte todos los que hacían el peregrinaje para llegar hasta Jerusalén tenían la oportunidad de comprar un animal que posteriormente seria sacrificado como era de costumbre y para tal fin entonces estaban los que vendían estos preciados elementos para el sacrificio.
Dice el verso 15 que Jesús tomo unas cuerdas y las convirtió como en una especie de látigo con el cual azoto a los que estaban allí y además volcó las mesas de los cambistas, al parecer Jesús se molestó en gran manera al ver semejante negocio de engaño que se estaba llevando a cabo en aquel lugar al punto de reaccionar de esa manera, más adelante también vemos en el verso 16 que les dice a los vendedores que no conviertan la casa de Su padre en un mercado. Era de esperarse la reacción que tuvo el hijo de Dios al ver esta escena pues como siempre el ser humano tratando de sacar provecho de cualquier cosa sin importar el costo que tenga, y me pongo a pensar en la forma que yo reaccionaria ante una injusticia, un maltrato a un ser querido o quizá cuando recibo una mala noticia y lo que me viene a la mente es que seguramente reaccionaria de la peor forma.
La palabra nos enseña en Efesios 4:26 airaos pero no pequéis… una de las cosas más difíciles de cumplir sin duda es molestarse, llenarse de ira, reclamar y hacer todo esto sin pecar pero para el hijo de Dios esto no fue lo que ocurrió en la puerta de templo, este Jesús hablo con autoridad y celo santo de las cosas de Dios, fue la voz de reclamo de aquellos que estaban recibiendo las injusticias por parte de un grupo de hombres que solo querían enriquecerse a costas de la fe de los demás, Jesús una vez que hace esto es confrontado por algunos que tuvieron el atrevimiento de preguntarle ¿Qué señal había que le diera autoridad a él de hacer eso? El nivel de insolencia del ser humano no tiene alcance cuando no conoce de Dios, pero la respuesta que reciben de Jesús es aún mas confusa ya que el verso 19 dice que destruyan el templo que Él se encargaría de reconstruirlo en tres días.
No me imagino lo que pasaría por la mente de aquellos hombres quienes recibieron con autoridad solo una pequeña porción de lo que puede llegar a ser la ira de Dios, aquellos hombres no entendieron las palabras de Jesús y seguramente continuaron su vana manera de vivir pero la enseñanza que nos deja esta actitud de nuestro señor Jesús es la que nos reta a ser como Él a reaccionar con ese celo santo por las cosas de Dios, nosotros queridos jóvenes hemos sido llamadas a ser la sal de este mundo y debemos denunciar las cosas que están mal, en estos tiempos debemos tener cuidado cuando vemos esas corrientes humanistas y filosóficas que quieren venir a intentar cambiar nuestros fundamentos o principios Cristianos y defender nuestra fe así como cristo lo hizo.
Sigamos los pasos de Jesús que mostro la justicia de Dios sin aferrarse a la ira del momento y fue por eso salió victorioso en todo.
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