Hechos 26: 1-8


Devocional 
Lectura: Hechos 26: 1-8 


Saludos y bendiciones...

La vida de Pablo tiene tantas anécdotas, vivencias, dificultades que parece que nunca podemos dejar de aprender sobre las bendiciones que recibió este hombre por parte de Dios, el relato que vamos a estudiar el día de hoy nos contrasta la vida sencilla sin Cristo que tenía Pablo con una vida llena de persecuciones solo por hablar de las obras de Dios en la tierra, el verso 1 nos cuenta que el rey Agripa le da la oportunidad a Pablo de defenderse de todo lo que le estaban acusando a lo que Pablo responde con una gran emoción ya que este hombre era conocedor de las costumbres judías y le pide que por favor lo escuche con atención. 

Pablo inicia su defensa exponiendo lo que él había sido, lo que había hecho y de donde había salido, sabemos todos que la vida de Pablo había sido preparada para ser un fiel defensor de las costumbres judías, celoso de cualquier cosa que estuviera fuera de las enseñanzas o principios judíos por lo tanto Pablo en su momento se había dedicado a perseguir a los Cristianos hasta que tiene su encuentro con el Señor, hasta ese punto Pablo solo era un judío más, un religioso más, en palabras mas simples Pablo solo era un fanático de la ley hasta que Dios mismo le da un giro a su vida.
Esto me recuerda aquella palabra del salmista en Salmos 40: 2 Me hizo subir del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso. Puso mis pies sobre una roca y afirmó mis pasos. Y es que cada un de nosotros fuimos sacados de un lugar oscuro en donde no sabíamos a donde ir, tal como Pablo nosotros somos cartas abiertas, aquellos que nos conocen deben saber que hoy somos lo que somos porque Dios nos ha rescatado de nuestra equivocada manera de vivir.

Un escritor solía decir que la gran prueba del Evangelio es que hace buenos a los malos. Los cristianos auténticos nunca tienen miedo de señalarse a sí mismos como ejemplos vivos del poder de Cristo. Es verdad que no podemos cambiarnos a nosotros mismos; pero es también gloriosamente cierto que, lo que nosotros no podemos hacer, Cristo lo puede hacer por nosotros.
A Pablo lo acusaban que las cosas que enseñaba estaban mal y que iban en contra de Dios pero siempre le recordaban su cruel pasado, por lo tanto Pablo que sabía en quien había creído, trae a la luz publica y delante del rey Agripa todos los detalles que caracterizaban al Pablo fariseo y cumplidor de la ley judía Pablo sabía que su pasado nunca dejaría de ser parte de su vida pero estaba confiado en que su presente lo vivía en el camino correcto por esa razón le deja aquella pregunta al aire al rey Agripa ¿acaso el Dios de los judíos no es capaz de resucitar a los muertos?

La acusación que llevo a Pablo a todo este largo proceso fue que predicara que Dios podía resucitar a los muertos y para ser mas preciso que haya resucitado a Jesús, eso siempre fue la espina que molestaba a sus acusadores es por esto que de forma astuta deja aquella interrogante delante de un hombre inteligente y conocedor de la ley para que esto mas adelante sea de provecho para el mismo Pablo.

El resultado del testimonio de Pablo siempre nos muestra una gran enseñanza, este hombre era guiado de una forma especial por el espíritu de Dios, la pregunta que yo puedo hacerte hoy sería ¿Cuándo estas en situaciones difíciles te dejas guiar por Dios o sigues tus propias decisiones?

Seamos como Pablo que escucho la voz de Dios en todo tiempo y salió victorioso hasta en sus momentos más oscuros.

Que Dios bendiga tu vida. 

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